De lo del Auditorio y Filos

Nadie quiere violencia en su Facultad, más que nada si ésta puede servir de excusa para reprimirnos después, pero creo que los estudiantes deberíamos de ser un poco más críticos y menos apresurados a la hora de opinar, porque de lo contrario estamos en riesgo de dejarnos llevar por una opinión preestablecida y acabar jugando un papel funcional a intereses ajenos a nuestra clase e institución, todo por no cuestionar los paradigmas que de entrada aceptamos como “sentido común” pero que en realidad han sido cuidadosamente diseñados justo para que reaccionemos de una manera concreta en un momento concreto.

Creo que es importante intentar hacer una reseña breve y una lectura de lo que pasó porque hay mucha gente a la que le conviene que reaccionemos con las tripas en vez de con la cabeza y que van a querer aprovechar los hechos de esta noche y mañana para avanzar todo tipo de agendas. Entiendo que la situación es frustrante e incluso un poco aterradora, pero si nos dejamos llevar por estos efectos (perfectamente planeados y tomados en cuenta) acabaremos por legitimar y normalizar prácticas policiacas y parapoliciacas (en suma, violencia y terrorismo de Estado) que no tienen otra aplicación más que la represión política y la violación generalizada de los derechos humanos.

Los hechos, hasta donde los sé:

-Anoche alrededor de medianoche empezó a circular en redes sociales el siguiente comunicado:

“Ciudad de México, 24 de febrero de 2016.- Hace unos momentos, aproximadamente a las 21:45, fue levantado el compañero Jorge Emilio “Yorch” Esquivel Muñoz del colectivo del Auditorio Che Guevara, en la parada del camión del Superama de Eje 10, por aproximadamente 10 hombres con corte tipo militar vestidos de civil, que lo amenazaron con pistola, y también a la gente que intentó ayudarlo. Lo derribaron para subirlo a una camioneta van blanca cerrada y sin placas, alejándose por Eje 10 hacia rumbo desconocido.

Yorch estaba acompañado de 2 compañeros, Rene “Matematico” de la facultad de ciencias y otro compañero suyo, de quienes también se desconoce su paradero.

Tememos por la integridad y la vida de nuestro compañero Yorch, Rene y el otro compañero, al igual que todos los presentes en el auditorio mientras se celebraba una actividad cultural por los presos políticos y en contra de las desapariciones.

Pedimos amplia difusión y estar atentos.” (Fuentes varias, ejemplo)

-Horas después de que se corriera la voz, no estoy seguro de exactamente cuándo, el Yorch es presentado rindiendo declaración en una oficina de la PGR. Cabe recalcar que los términos “desaparición” y “presentación” no deben usarse a la ligera y en este caso su uso es válido, ya que los supuestos elementos que lo “detuvieron” lo hicieron de forma extremadamente irregular y sin apego a derecho, sin siquiera identificarse ni informar a dónde lo trasladaban una vez que fue “detenido” (o sea, por lo tanto, secuestrado, detenido-desaparecido).

“Durante la mañana del día de ayer, dos integrantes del colectivo habían sufrido ya intentos de detención arbitraria, y testigos comentan haber detectado la presencia de hombres con corte militar vestidos de civil en las actividades públicas del auditorio.”(Fuente)

-Esta mañana a eso de las 7 sus compañeros del OkupaChé (como se le conoce comúnmente al agregado de organizaciones que ocupa el Auditorio Che Guevara), comenzaron a protestar violentamente para exigir su presentación con vida. Este hecho fue reproducido en los grandes medios de comunicación con toda la saña y rabia antiUNAM a la que ya estamos acostumbrados.

“Alrededor de las 7:00 horas de este jueves, los encapuchados colocaron barricadas frente a la Facultad de Filosofía. Además, quemaron un auto y varios contenedores de basura en protesta por la presunta desaparición de Jorge Emilio Esquivel Muñoz, “El Yorch”, quien posteriormente la PGR confirmó que rendía declaración en una de sus oficinas.” (Fuente)

Asimismo, se difundió ampliamente la versión oficial, según la cual el Yorch fue “detenido” por estar acusado de narcomenudeo. Sobra decir que esto ayudó aún más a exacerbar los ánimos y activó el discurso discriminador ordenado en torno al tema de las drogas ilegales y las personas involucradas en su producción, tráfico y consumo.

A propósito, en todo este tiempo nadie ha reportado sobre la suerte de las otras dos personas desaparecidas anoche.

-A lo largo de la mañana siguiente (y es previsible que todavía durante la tarde y la noche), dichas noticias causaron gran revuelo y agitación entre la comunidad universitaria, tanto en persona como en redes sociales. A mediodía, la UNAM emitió un comunicado en el que se apega plenamente a la versión oficial y hace todo por desligarse del Yorch, reitera su exigencia de que se desocupe el Auditorio y en ningún momento habla del hecho de que se acaba de cometer un acto de desaparición forzada:

“5.- Por eso, la Universidad Nacional, la comunidad en su conjunto, demanda la desocupación del auditorio Justo Sierra, lugar donde los provocadores se refugian. Hechos como los ocurridos hoy, hacen evidente la naturaleza violenta de su ocupación.”(Fuente)

Cabe preguntarse cómo le hizo la Rectoría para consultar tan rápidamente a toda “la comunidad en su conjunto” y cómo convenció a tantos compañeros que defienden y reivindican la ocupación, o que en todo caso se oponen a que el Auditorio quede de nuevo en manos de las autoridades.

Mi lectura:

 

Primero, les comparto una definición operativa del término “desaparición forzada”, tal cual aparece en el Artículo 2 de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas:

“A los efectos de la presente Convención, se entenderá por “desaparición forzada” el arresto, la detención, el secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sean obra de agentes del Estado o por personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad o del ocultamiento de la suerte o el paradero de la persona desaparecida, sustrayéndola a la protección de la ley.” (Fuente)

Por lo tanto, es perfectamente claro que lo que sucedió anoche es una desaparición forzada, un violento y agresivo secuestro de Estado, un acto de terrorismo (contra la población en general y contra su sector políticamente disidente y organizado en particular) que está completamente tipificado y reconocido no solo en esa sino en muchas otras convenciones y tratados internacionales de protección de los derechos humanos.

 

También es importante recalcar que este tipo de acciones han ido en aumento a lo largo y ancho del país, no solo durante el sexenio de Peña Nieto, sino como política transexenal del Estado mexicano y en especial aumento a partir del gobierno Felipe Calderón. Se trata de una táctica contrainsurgente cuyo efecto es doble: primero, la agresión directa contra la persona o personas desaparecidas; segundo, las secuelas psicosociales en sus compañeros, familiares, amigos y la población en general, que queda marcada por el hecho y con miedo a expresar sus opiniones, ya que la desaparición forzada sienta un precedente de terrorismo e impunidad que busca, precisamente, paralizar la capacidad de organización y acción de las víctimas indirectas.

A este respecto me remito al excelente trabajo del Comité Cerezo México y sus reportes sobre la defensa de los derechos humanos en México, en especial el más reciente, en donde se explica acertadamente el concepto de la estrategia de control social, o “estrategia de tensión”, que es un tipo de violación a los derechos humanos donde el Estado (o sus brazos ocultos, los grupos de sicarios o paramilitares) lleva a cabo actos de violencia aparentemente al azar, pero cuyo deliberado efecto es sembrar el terror entre la población y actuar, así, como una forma de represión política. Si les suena familiar es porque desde mucho tiempo atrás muchas organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos en México han denunciado que este es el verdadero carácter de la supuesta “Guerra contra el Narco” o la política de seguridad iniciada durante el sexenio pasado y mantenida en el presente.

A todo esto, mi principal intención con esta entrada es ofrecer una reunión preliminar de links e información básica acerca del caso hasta donde se ha ido desarrollando, así como un poco de contexto en materia de derecho internacional acerca del tipo de acción que llevó a cabo la “autoridad” a medianoche y que, quizá sin saberlo, muchos compañeros de la Facultad ahora están ayudando a legitimar y naturalizar por el mismo problema de no cuestionar los supuestos que operan alrededor de la cobertura mediática de los hechos de esta mañana y de anoche. Los dejo con algunas reflexiones:

  • El que no estemos de acuerdo con las ideas o prácticas de un determinado grupo social en lucha, ¿significa que debemos ser cómplices en su represión por medios autoritarios e ilegales? Antes de responder con las tripas, recordemos que la impunidad del Estado en este tipo de acciones sienta un precedente para que puedan llevarse a cabo en contra de otras personas o grupos en otra ocasión, quizá incluso nosotros mismos si llegamos a opinar o actuar en contra del gobierno.
  • En noviembre de 2014 se dió el sonado caso de la detención-desaparición de Sandino Bucio, compañero estudiante de la Facultad y activista social. Su desaparición también se llevó a cabo de manera sumamente irregular y con lujo de violencia y solo fue presentado con vida después de una amplia movilización y denuncia por parte de la comunidad. ¿Será que ya nos olvidamos de lo que pasó hace dos años? ¿Realmente vamos a justificar este tipo de prácticas terroristas oficiales que hace tan poco estábamos denunciando? Recordemos que también entonces la denuncia del terrorismo de Estado fue sofocada con una campaña de desprestigio contra la víctima, que también se basó en señalarlo como criminal , lo cual (de alguna manera) sirvió para justificar lo que hizo el Estado, ya que se dejó de repudiar y su actuación quedó impune.  ¿No aprendimos nada de Ayotzinapa?
  • ¿A quién le sirve que reaccionemos de la manera predecible y nos lancemos a insultar a los “anarcos” y “chairos” y a exigir que se entregue el Auditorio a las autoridades? ¿Será que la dicotomía Autoridad-OkupaChé representa las únicas alternativas para la gestión y trabajo de este espacio? Podemos a este respecto observar los ejemplos de los auditorios Ho Chi Minh de la Facultad de Economía o el Alberto Barajas de la Facultad de Ciencias, que cuentan con una administración tripartita (estudiantes, trabajadores y maestros), que maneja y organiza esos espacios sin entregarlos a una autoridad universitaria que piensa más en sus convenios y concesionarios que en el quehacer académico. Incluso podemos remitirnos al excelente trabajo que por varios años ha realizado Tejiendo Organización Revolucionaria con la administración democrática y horizontal de la Galería Autónoma CU, hoy Foro José Revueltas, donde cada semestre se planifica y reparte el uso del espacio de manera abierta y democrática entre la comunidad.

 

Los dejo con algo de buenas noticias: la Liga de Abogados 1 de Diciembre logró el día de ayer que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declarara que inconstitucional la redacción del Artículo 362 del Código Penal del Distrito Federal denominado Ataques y perturbaciones a la Paz pública. Esto es relevante ya que con base en esa ley está acusado Bryan Reyes, quien, junto con su pareja Jacqueline Santana, fue detenido en 2014 de manera muy similar a lo que sucedió anoche con el Yorch y cuyo caso, por suerte, alcanzó la difusión y denuncia suficiente para lograr su presentación con vida, gracias a lo cual no solo se salvaron sus vidas sino que se atestó este golpe, quizá modesto pero real, contra el aparato represor del Estado en su dimensión legal.

Bueno, hasta aquí mi contribución.

 

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2 thoughts on “De lo del Auditorio y Filos

  1. ¿Por qué no hablaste sobre la identidad del detenido (está detenido en la PGR, no desaparecido)? El argumento de los encapuchados para hacer desmanes en CU fue ese levantamiento que nada tuvo que ver con la Facultad. No se ha demostrado que sea estudiante de la UNAM siquiera, y menos si es o no es menudista. Es muy fácil decir que el gobierno siempre conspira contra nosotros, pero acaso, incluso en este país, ¿detienen así a la ligera? ¿Por qué lo detuvieron justo a él y no al que venía cinco metros atrás, o al de diez, o al de la calle paralela?

    Y lo más importante. ¿Cual es el motivo por el que bloquearon el circuito con barricadas y fuego? Eso es sumamente peligroso, puede derivar en incendios y hasta explosiones. Impidió la circulación, causó problemas viales. Varios maestros, temiendo por la seguridad de sus alumnos y de ellos mismos, cancelaron clases por este hecho. Quizá lo último sea lo más grave de todo, que se impide la educación y seguridad de los maestros y estudiantes. Si tu fueras alumno regular, lo comprenderías. Los medios ya publicaron la noticia, la imagen de la Universidad y de la Facultad ya han sido dañadas, de por sí ya lo estaban, ahora más. La UNAM brinda educación gratuita, y estos encapuchados le agradecen poniendo en riesgo la seguridad de los universitarios.

    No concluyes nada en tu artículo, sólo describes los hechos de forma superficial, forzada a medio justificar el apoyo a los encapuchados. Yo concluyo que es inadmisible que grupos delictivos como los del Che sean un peligro para la comunidad, hagan desmanes a su antojo como el de hoy, y además siempre apelen a culpar al gobierno, como si ellos fueran hermanos de la caridad. Los verdaderos alumnos tienen derecho a exigir seguridad y la devolución del auditorio; el joven detenido no es alumno, no se relaciona con la Facultad y no es argumento para tener secuestrado el auditorio ni cerrar el circuito.

    Manzanito, sería bueno que entendieras la debilidad de tu pensamiento pseudo revolucionario. Por estar en contra de la opresión no eres más intelectual ni sabio. Por hacer protestas o defender a los secuestradores del Justo Sierra no te conviertes en el portador del faro de la revolución.

    Defender a un supuesto menudista, apelar a la desinformación, son tonterías que manejan los rojos para construirse su propio discurso igualmente manipulado hasta el cansancio. Ya una vez te arrestaron a ti también. Podrás tener solidaridad con el detenido, pero incluso tu deberías saber a quien defiendes y a quien condenas, acorde al bien común.

    1. Cámara, banda, soy alumno regular, Número de cuenta 41406282-1, sexto semestre de Letras Hispánicas. O que, ¿nomás porque no estoy de acuerdo contigo ya no tengo derecho a ser alumno?

      Nunca dije que el Yorch fuera estudiante y, de hecho, personalmente tengo varias críticas a la manera en que el OkupaChé trabaja el espacio, pero justamente el punto es ese: el que no concuerde 100% con él no significa que voy a tolerar que se atropellen sus derechos humanos, especialmente si esto sirve para crear un clima de terror en la Facultad y normaliza que esto mañana pueda sucederle a alguien más.

      No creo que lo hayan detenido aleatoriamente o “a la ligera”, como tú dices. Yo creo que estaba bien identificado desde antes y fue seleccionado para víctima de esta desaparición por su trabajo en el Auditorio, ya que justamente esta polémica le sirve a los grupos de poder que quieren ver a la facultad dividida, o lo que es lo mismo, indefensa.

      Respecto a los actos vandálicos o violentos, creo que la manera de actuar del Okupa es políticamente miope y autodestructiva. No creo que busquen aterrar a la comunidad estudiantil, sino más bien actúan por desesperación. No sé si tengas experiencia en la militancia, pero en este tipo de situaciones, cuando un compañero es desaparecido por el Estado, no hay tiempo de escatimar esfuerzos, y es entendible que se tomen malas decisiones y se caiga en provocaciones. Yo creo que la apuesta de quienes coordinaron el secuestro del Yorch era generar precisamente esta respuesta, que ya es costumbre del OkupaChé (y esa es una de mis principales críticas: en vez de denunciar e informar, gastan energía en acciones inútiles que solo alejan más a la comunidad, pero hay que entender que la misma comunidad es sumamente intolerante con ellos, por lo que existe un ambiente de tensión que solo puede acabar en desastre).

      En tanto a la calidad del artículo, bueno, mi intención era contribuir a la conversación, ya cada lector sabrá si le agrada o no mi trabajo. Estoy seguro que podrán hacérsele esa y otras críticas muy válidas, trataré de mejorar mis escritos caa vez más. 🙂

      Una última cosa: para mí la cuestión no se trata de “saber a quien defiendes”, yo soy de la humilde opinión (chairo radical que soy) de que los derechos humanos aplican para todos los humanos, incluso aquellos con los que no concordamos, ¡incluso aquellos que han cometido delitos! Porque ¿si no respetamos los derechos del disidente y del criminal, que evita que algún día a nosotros nos pueda pasar algo igual?

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